En la soledad absoluta del cubo comienzo a verte. No es cosa de querer sino de aparecerte en un abrir y cerrar de ojos cuando retrocedo a la experiencia más absoluta que sentí…
No se si es tu cara, tu forma o tu risa, no se si eres tú o el imaginario que llegó cuando menos lo esperaba. No es amor ni obsesión, es una mezcla de placer y equilibrio en pequeños instantes.
Después despierto y reconozco que nada de lo que escribo puede ser cierto, sólo la situación mal creída plena que se logró dar.
¿Una conexión exacta?, una conexión más bien extraña porque no hay conexiones perfectas aunque esta haya parecido serla...por lo menos una noche.
Somos semejanzas de lo más amado talvez, semejanzas de lo añejo que queremos que sea nuevo, una frecuencia de logros insatisfechos que cuando creemos en ellos se hacen inmensos.
Pero solo dura eso; palabras tenues, abrazos fuertes y una admiración fugaz que termina por hacerse ridícula.
Escribo sin consecuencia de saber lo que es esto, sólo escribo porque eres tú, así imperfecto, lleno de dudas y retorcijones que no te dejan avanzar.
Pero si avanzas estamos claros que no soy la dirección correcta. La negación es más tenue y conciliadora al despertar, cuando confirmamos que fuimos victimas de un impulso más que de la razón. Un salto a lo absurdo, una cosa de segundos que se congela…
Pero fueron placeres incontrolables que por lo menos un instante nos hicieron vivir la intensa y eterna sensación del ser…
Acabable o no en la oscuridad se durmió. El silencio y la vergüenza invisible nos dejaron huir de un rubix hecho para ambos.
Ahora en este espacio sólo rebotan risas al descubrir que nada más extraño pudo ocurrir, si por un minuto volviste aquí.
No se si es tu cara, tu forma o tu risa, no se si eres tú o el imaginario que llegó cuando menos lo esperaba. No es amor ni obsesión, es una mezcla de placer y equilibrio en pequeños instantes.
Después despierto y reconozco que nada de lo que escribo puede ser cierto, sólo la situación mal creída plena que se logró dar.
¿Una conexión exacta?, una conexión más bien extraña porque no hay conexiones perfectas aunque esta haya parecido serla...por lo menos una noche.
Somos semejanzas de lo más amado talvez, semejanzas de lo añejo que queremos que sea nuevo, una frecuencia de logros insatisfechos que cuando creemos en ellos se hacen inmensos.
Pero solo dura eso; palabras tenues, abrazos fuertes y una admiración fugaz que termina por hacerse ridícula.
Escribo sin consecuencia de saber lo que es esto, sólo escribo porque eres tú, así imperfecto, lleno de dudas y retorcijones que no te dejan avanzar.
Pero si avanzas estamos claros que no soy la dirección correcta. La negación es más tenue y conciliadora al despertar, cuando confirmamos que fuimos victimas de un impulso más que de la razón. Un salto a lo absurdo, una cosa de segundos que se congela…
Pero fueron placeres incontrolables que por lo menos un instante nos hicieron vivir la intensa y eterna sensación del ser…
Acabable o no en la oscuridad se durmió. El silencio y la vergüenza invisible nos dejaron huir de un rubix hecho para ambos.
Ahora en este espacio sólo rebotan risas al descubrir que nada más extraño pudo ocurrir, si por un minuto volviste aquí.
